Mi amiga, llamémosla María, es una persona que se da mucho. Es tremendamente generosa, la líder de sus equipos, la que tira hacia adelante con todo, la que te insufla ánimos cuando a ti ya no te quedan. Me comentó el otro día que ha tenido que parar. Quedarse en casa. Me decía que se ha dado tanto a los demás que se ha olvidado de ella y de su esencia. Lleva así algunas semanas. 

Un cliente, llamémosle Antonio, se dedica a la formación de alto impacto. En las formaciones es una persona muy enérgica, está atento a cada cosa que pasa con su alumnado, está absolutamente presente durante toda la formación. Me comentaba que terminaba agotado. Que después de cada intervención necesita días para recuperarse. 

Algunas personas dirían de mí que soy muy extrovertida, que me relaciono de forma fácil con conocidos y desconocidos. Esta es la imagen que proyecto. Lo que muy pocas personas saben de mí es que toda esa energía, esa facilidad de conexión con las personas, tiene un precio interno. Cuanto más me expongo, más tiempo de silencio necesito a solas, en silencio, sin hablar con nadie, sin relacionarme, para sentir que vuelvo a ser yo. Si no me tomo a la semana uno o dos días sin hablar con nadie, termino pagándolo. Si no me tomo al año uno o dos semanas de desconexión del mundo, incluso de mi familia, poco a poco se va minando mi bienestar.

 

No sé si a ti pasa, pero mi energía depende de un constante ejercicio de equilibrio entre dar y recibir. Esta interacción no solo define la calidad de nuestras relaciones interpersonales sino también nuestro bienestar emocional y físico. En el mundo del desarrollo personal y profesional, entender y practicar este equilibrio puede ser verdaderamente transformador. A través del coaching, exploramos cómo equilibrar estas dos fuerzas esenciales de manera que promueva una vida armoniosa y plena.

La Importancia de Dar

Dar es visto como un acto de generosidad hacia otros, una piedra angular de las relaciones humanas saludables. Sin embargo, dar de manera indiscriminada o sin una intención consciente puede llevarnos al agotamiento. El coaching nos ayuda a establecer límites saludables y a dar desde un lugar de abundancia personal, no de sacrificio.

La Necesidad de Recibir

Por otro lado, recibir puede presentarse como un desafío mayor. Aceptar ayuda, amor o reconocimiento sin sentirnos en deuda es crucial para un flujo energético positivo en nuestras vidas. El coaching nos acompaña a aprender a recibir con gracia, fortaleciendo nuestro bienestar y nuestras conexiones con los demás.

Encontrar el Equilibrio

Este equilibrio no es estático; cambia con nuestras circunstancias y necesidades personales. La autoconciencia es fundamental para gestionar esta dinámica, permitiéndonos mantener un flujo saludable en nuestras vidas.

La Formación en Coaching

La práctica del coaching no solo beneficia a quienes reciben el coaching, sino que también enriquece a los coaches, ofreciéndoles herramientas para gestionar su propia energía y promover un crecimiento mutuo. Por lo tanto, la formación en coaching se convierte en una camino para profundizar en la comprensión de estos principios y aplicarlos en la vida cotidiana y profesional.

Para aquellas personas interesadas en explorar más profundamente el equilibrio entre dar y recibir, y cómo aplicar estos principios para mejorar tanto la vida personal como la profesional, en la formación en coaching encontrarás algunas claves. A través de programas especializados, se pueden adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para navegar con éxito estas dinámicas complejas.

Si esta vocación transformadora te llama, si sientes la necesidad de tener una vida más equilibrada y satisfactoria y acompañara otras personas a alcanzarla, aquí puedes ver los próximos ediciones a punto de zarpar. ¿Vas a dejar que este barco se vaya sin ti? Salimos online, en Madrid o en Mallorca entre otras. 

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