Es Trenc. Mallorca. Agosto. Hacía calor, y yo estaba tumbada sobre la arena. Recuerdo perfectamente el momento en que devoré El Alquimista, de Paulo Coelho. En aquel entonces, aún era virgen en desarrollo personal. Ese libro, quizás, fue uno de mis primeros despertares.
Ese libro narra la historia de un joven pastor que sueña con un tesoro escondido en las pirámides de Egipto. Emprende un viaje que lo lleva a descubrir y a descubrirse a sí mismo. Cuando finalmente llega a Egipto, se da cuenta de que el tesoro siempre estuvo bajo el árbol donde solía soñar, en España.
Estos días me siento así. En los últimos meses he iniciado una serie de aventuras (tampoco muy descabelladas) en las que he aprendido muchísimo: sobre mí, sobre negocios, sobre el amor, sobre mi familia y sobre lo que realmente quiero. Todo ello me ha llevado a descubrir que la vida que se parece a mis sueños está, exactamente, en el lugar donde tracé todos esos planes: bajo el níspero de mi patio.
Santiago no podía saber que el tesoro estaba debajo del árbol donde soñaba, porque tenía una inquietud más grande que la aparente vida apacible que llevaba. Y digo «aparente» porque nada es apacible si tu alma está inquieta. Volver a casa, estar en casa, significa estar en paz contigo mismo, y cuando te quedan caminos por recorrer o sientes la llamada de la aventura, quedarte quieta no te lleva a la paz. Al menos, a mí no. A mí quedarme quieta me inquieta aún más.
En ese mismo año yo vivía en mi pueblo natal, con mis amigos casi natales, con mi pareja desde los 14 años y trabajaba en una empresa cercana como consultora informática. Desde entonces, la inquietud ha venido a visitarme en múltiples ocasiones.
Dejé esa vida, viví en Londres, en Madrid, estudié coaching y empecé de cero al cambiar de profesión. Desde ese día, desde esa playa, he iniciado muchos viajes. Si miro atrás, la mayoría de ellos, como este, terminan donde los soñé. Sin embargo, lo que ha cambiado en el viaje he sido yo. Ya no soy la misma. Mi inquietud ha dado su fruto. Vuelvo a casa. Mi alma está en paz, y ahora puedo estar en casa. Puedo sentirme en casa, por dentro y por fuera. Puedo estar quieta y en paz.
Sin embargo, si no fuera por ellas, por ese espíritu inquieto, por las llamadas, ¿qué clase de vida habría vivido?, ¿quién sería hoy?
¿Y a ti?, ¿qué inquietudes te llaman a la aventura?, ¿con qué tesoro sueñas?
Me encantaría conocerlos. Si me escribe a este email te leo.
La aventura de estos días me ha devuelto a casa, por dentro y por fuera. No sé si será por mucho tiempo; en mi caso, las inquietudes están siempre al acecho. Pero hoy, hoy estoy en casa.
Ángela Covas
P.D. El coaching fue una de mis inquietudes más profundas. Ha sido uno de los viajes más transformadores y alucinantes que he vivido. Incluso si no me hubiera dedicado a ello, su impacto me habría llevado de vuelta a casa, al menos por dentro. Actualmente, tenemos abiertas las inscripciones para:
Madrid presencial – inicio 31 de enero
Madrid intensivo – Inicio 7 de julio
Online entresemana – Inicio 3 de marzo
Online fin de semana – Inicio 15 de marzo
Todo el equipo estará a tu lado en tu viaje, como lo estuvo el alquimista con Santiago: para que encuentres tu tesoro, conectes con tu intuición y aprendas a interpretar las señales. Para que descubras la alquimia de transformar tus emociones en valiosa información. Para que, como él, también descubras tus verdades. Y para que recuerdes que «el miedo a sufrir es peor que el sufrimiento en sí».
Si sientes que es el momento de emprender un viaje a tu mundo interior, uno que te lleve de vuelta a casa, este es tu instante. Si tienes dudas o necesitas más información, no dudes en hablar conmigo directamente.
Llámame o escríbeme al +34 63455000.